miércoles, 9 de diciembre de 2009

Solidaridad, soluciones concretas a problemas cercanos.

- Para comenzar, el primer ejemplo que doy es ayudar a un compañero o hermano en la tarea. Esto supone un sacrificio de mi tiempo de ocio para ayudarles a salir adelante en sus tareas escolares, de esta forma doy más valor a las personas que a las cosas y a la propia autosatisfación personal. Es decir, soy feliz haciendo feliz a otros.

- Ayudar en las tareas de casa: dejo mi comodidad y mi descanso para ayudar en casa y así quitar cargas a otros miembro de mi familia. Así ayudo a que descansen mis familiares y a enseñarles, de esta forma, que me preocupo también por ellos, porque los amo. De esta forma comparto y valoro el esfuerzo de las tareas domésticas y le doy el valor que realmente tienen. Es un acto de humildad y solidaridad servir a los demás en las tareas cotidianas.

- Atención a familiares ancianos, enfermos o desvalidos: una de las mejores formas de mostrar la solidaridad es ayudar a aquellas personas que están impedidas de poder realizar cualquier tarea sencilla por estar impedidos por la edad o por la enfermedad, en este caso todos estamos obligados moralmente a ayudar a estas personas, porque sin nuestra ayuda no pueden salir adelante, al más caído es al que hay que levantar. Esta es la grandeza del ser humano, hacer que los enfermos o los ancianos se sientan apoyados en todo momento y darles la esperanza de que saldrán adelante a pesar de la edad o la enfermedad.

¿Qué veo en los demás?, ¿qué me hace darles lo mejor de mí?

Cada vez que tengo cerca de mí a un compañero, a un amigo, a un familiar o a alguna persona necesitada por la calle me provoca pensar que puedo ofrecerles yo, para que se sientan un poco más felices.
A veces no es necesario llegar a ser grandes héroes para ser solidario; unas veces basta con una simple sonrisa, otras con una simple palabra de animo, otras dando un buen consejo y otras simplemente diciendo que cuentan conmigo. Lo importante es darse cuenta que es lo que necesita el que pasa por tu lado y simplemente estar dispuesto a dar lo mejor de mi mismo para intentar dar un poco de felicidad. Pienso cada vez que doy un poquito de mi simplemente hago lo que me gustaría que también hicieran conmigo los demás. Lo importante no es solo dar amor sino saber dar el amor necesario a cada persona que se nos acerca, sin esperar nada a cambio. Hoy en nuestra sociedad todo es medido y pesado, se hacen las cosas buscando un beneficio, pero ya es hora de que cambiemos esta mala costumbre y simplemente seamos personas que damos amor y felicidad por el simple gusto de colaborar en pro de un mundo más humano, generoso, solidario y al fin feliz.